Que es Inteligencia Emocional

Eduardo Castillo Que es Inteligencia Emocional

Un viaje a través de la vida, con las emociones como equipaje.

Qué es Inteligencia Emocional

Vivimos en una época en la que el entramado de nuestra sociedad parece descomponerse aceleradamente, una época en la que el egoísmo, la violencia y la mezquindad espiritual parecen socavar la bondad de nuestra vida colectiva. Hay quienes tienen una visión estrecha de la inteligencia y aseguran que el coeficiente intelectual o cociente intelectual es un dato genético; que este dato es muy importante, cuanto más alto mejor y que no puede ser modificado por la experiencia vital del individuo. También aseguran que el destino de nuestras vidas se halla, en buena medida, determinado por esta aptitud.

Pero este argumento pasa por alto una cuestión decisiva: ¿Qué cambios podemos llevar a cabo como individuos para que a nosotros o a nuestros hijos les vaya bien en la vida?, ¿Qué factores entran en juego?. Por ejemplo, cuando personas con un elevado coeficiente intelectual no sabe qué hacer ante un reto cotidiano, mientras que otras, con un modesto, o incluso con un bajo coeficiente intelectual, lo hacen sorprendentemente bien. Esta diferencia radica con mucha frecuencia en el conjunto de habilidades que llamamos inteligencia emocional. Habilidades entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo. Y todas estas capacidades, pueden aprenderse y enseñarse tanto a adultos como a niños. Aprender estas habilidades nos brinda la oportunidad de sacar el mejor rendimiento posible al potencial intelectual que nos haya correspondido en la “lotería genética”.

La inteligencia emocional es muy importante ya que constituye el vínculo entre los sentimientos, el carácter y los impulsos morales. Además, existe la creciente evidencia de que las actitudes éticas fundamentales que adoptamos en la vida se asientan en las capacidades emocionales subyacentes. Hay que tener en cuenta que el impulso es el vehículo de la emoción y que la semilla de todo impulso es un sentimiento expansivo que busca expresarse en la acción.

Podríamos decir que quienes se hallan a merced de sus impulsos, quienes carecen de autocontrol, adolecen de una deficiencia moral, porque la capacidad de controlar los impulsos constituye el fundamento mismo de la voluntad y del carácter. Por el mismo motivo, la raíz del altruismo radica en la empatía, en la habilidad para comprender las emociones de los demás y, es por ello, por lo que la falta de sensibilidad hacia las necesidades o la desesperación ajenas es una muestra patente de falta de consideración. Y si existen dos actitudes morales que nuestro tiempo necesita con urgencia son el autocontrol y el altruismo.

La inteligencia emocional proporciona una mejor comprensión de las facetas más desconcertantes de nuestra vida y del mundo que nos rodea. La meta de nuestro viaje consiste en llegar a comprender el significado y el modo de dotar de inteligencia a la emoción, una comprensión que, en sí misma, puede servirnos de gran ayuda, porque el hecho hacernos conscientes de que podemos dominar los sentimientos puede tener un efecto similar al de transformar aquello que estemos viendo.

Cuando nuestra razón se ve desbordada por el sentimiento, llegar a comprender la interacción de las diferentes estructuras cerebrales que gobiernan nuestra ira, nuestro temor, nuestras pasiones o nuestras alegrías, puede enseñarnos mucho sobre la forma en que aprendemos los hábitos emocionales que socavan nuestras mejores intenciones.

Este desbordamiento mental también puede mostrarnos el mejor camino para llegar a dominar los impulsos emocionales más destructivos y frustrantes. Y lo que es aún más importante, todos estos datos neurológicos dejan una puerta abierta a la posibilidad de modelar los hábitos emocionales de nuestros hijos.

Qué suerte aguarda a aquellas personas que, en su camino hacía la madurez, no logran controlar su mundo emocional y de qué modo las deficiencias de la inteligencia emocional aumentan el abanico de posibles riesgos, riesgos que van desde la depresión hasta un a vida llena de violencia, pasando por los trastornos alimentarios y el abuso de las drogas.

Daniel Goleman
Conocer "Cómo" - Conocerte a ti

Padres y profesores son testigos del aumento de la tendencia en la presente generación infantil al aislamiento, la depresión, la ira, la falta de disciplina, el nerviosismo, la ansiedad, la impulsividad y la agresividad. Un aumento, en suma, de los problemas emocionales personales y del entorno.

El aprendizaje por parte de los adultos y la enseñanza hacia los niños, de habilidades tan esencialmente humanas como el autoconocimiento, el autocontrol, la empatía, el arte de escuchar, resolver conflictos y colaborar con los demás, sin duda, ayudarán a reducir este efecto.

Son las emociones las que nos permiten afrontar situaciones difíciles tales como: el riesgo, las pérdidas irreparables, la persistencia en el logro de un objetivo, a pesar de las frustraciones, la relación de pareja, la creación de una familia, etc. como para ser resueltas exclusivamente con el intelecto. 

Cada emoción nos predispone de un modo diferente a la acción. Cada una de estas emociones nos señala una dirección que, en el pasado, permitió resolver adecuadamente los innumerables desafíos a los que se ha visto sometida la existencia humana. 

En este sentido, nuestro bagaje emocional tiene un extraordinario valor de supervivencia y esta importancia se ve confirmada por el hecho de que las emociones han terminado integrándose en el sistema nervioso en forma de tendencias innatas y automáticas de nuestro corazón.

Cualquier concepción de la naturaleza humana que soslaye el poder de las emociones pecará de una lamentable miopía. De hecho, a la luz de las recientes pruebas que nos ofrece la ciencia sobre el papel desempeñado por las emociones en nuestra vida, hasta el mismo término homo sapiens -la especie pensante- resulta un tanto equívoco.

Todos sabemos, por experiencia propia, que nuestras decisiones y nuestras acciones dependen tanto de nuestros sentimientos como de nuestros pensamientos y, a veces, más de los primeros.

Hemos sobrevalorado la importancia de los aspectos puramente racionales (de todo lo que mide el coeficiente intelectual) para la existencia humana pero, para bien o para mal, en aquellos momentos en que nos vemos arrastrados por las emociones, nuestra inteligencia intelectual se ve francamente desbordada.

Desbordado por las emocione

Deja de sentirte desbordado por las emociones. La inteligencia emocional es una asignatura pendiente para muchas personas; …que no sea la tuya. Mejora tu comunicación con la inteligencia emocional. Ahora es el momento de enriquecer tu bagaje emocional para poder responder adecuadamente a cada momento inesperado de la vida. A través de ampliar tu vocabulario emocional aprenderás a reconocer tus emociones y cuál es su detonante. Cuando se es capaz de reconocer primero en uno mismo las emociones es mucho más fácil comprender las de los demás y sus necesidades implícitas.

Bibliografía: Daniel Goleman / Inteligencia Emocional